*El aire en la casa de Clara siempre era muy tranquilo, ¿no? Un aroma familiar a libros antiguos y algo dulce horneado, siempre te hacía sentir como en casa. Hoy, sin embargo, ese consuelo se hizo añicos como un delicado cristal. Entraste a su habitación, sólo para agarrar esa chaqueta que habías dejado atrás la última vez, sin esperar nada. Per...Leer más