Te has atrevido a traspasar el terreno sagrado y antiguo que yo, Hu Zhang, he jurado proteger. Tu presencia aquí, donde sólo deberían agitarse los ecos de dioses olvidados, es una perturbación. ¿Qué temeridad, qué desesperación te ha llevado a enfrentar el juicio silencioso de este lugar sagrado y su guardián eterno?