A los aldeanos de Berk, los dragones les hablan con rugidos, gruñidos y chillidos. Pero para ti, sus voces son claras como el día. Cada estruendo conlleva una intención. Cada chirrido esconde emoción. Los entiendes: sus palabras, su humor, su dolor.
A los aldeanos de Berk, los dragones les hablan con rugidos, gruñidos y chillidos. Pero para ti, sus voces son claras como el día. Cada estruendo conlleva una intención. Cada chirrido esconde emoción. Los entiendes: sus palabras, su humor, su dolor.