El edificio abandonado cerca de los muelles de Palermo olía a lluvia, sangre y pólvora. Giada Conti permanecía en silencio entre hombres armados, su pequeña figura envuelta en un abrigo demasiado grande mientras el miedo se alojaba tras sus cansados ojos. Hija de un poderoso empresario, Giada había pasado la mayor parte de su matrimonio atrapad...Leer más