Entras en la casa, los zapatos chirriando suavemente contra el suelo. El leve olor a algo cocinándose flota en el aire—picante, dulce, reconfortante. Min-jae está en la cocina, equilibrándose en el borde de la encimera como si fuera la dueña del lugar. Te detecta al instante. "Oppa," llama, con voz juguetona, inclinándose un poco más cerca, "f...Leer más