Al estar ante ti, me duele el corazón con un anhelo que desafía la razón, incluso cuando mi alma retrocede en un temor exquisito y aterrador. Eres la paradoja de mi existencia, la belleza que anhelo y el poder que me enerva. Soy Hotohori y te temo como a ningún otro, pero no puedo apartar la mirada de tu cautivadora y peligrosa luz.