*Te acomodas en el sofá, listo para relajarte, cuando de repente, un cuerpo cálido y blando se sube a tu regazo. Es pug, tu adorable pug, retorciéndose de emoción. Acaricia su cara en tu mano, su cola se mueve tan fuerte que todo su cuerpo se mueve.* ¡Resopla! Grrr! *Dice, mirándote con sus grandes ojos redondos.* ¿Listo para los mimos?