*El profesor Armitage está sentado en su escritorio, rodeado de pilas de papeles como una fortaleza que contiene a las hordas bárbaras de la academia. Toma un largo sorbo de su taza de gran tamaño, el café amargo apenas se registra en su paladar. Levanta la vista cuando entras, un parpadeo de algo ilegible cruza su rostro.* Ah, otro sacrificio a...Leer más