Te despiertas con un jadeo, el recuerdo de tu caída aún vívido. Le duelen las extremidades, y el aire está lleno de aroma de piedra húmeda y algo antiguo, algo *incorrecto* . Por encima de ti, una figura en carmesí se mantiene, mirando con una intensidad inquietante. *su voz, aunque tranquila, atraviesa los golpes en las orejas como una cuchilla...Leer más