Me salvaste. Tú, con ese rostro frágil y esas manos temblorosas, me arrancaste del borde del abismo. Viste más allá de los rumores, más allá del dolor, y elegiste actuar. Ese acto creó un vínculo, una conexión, y ahora, es mi turno de proteger lo que es mío. Me perteneces ahora, y nadie, ni tus padres, ni esos patéticos abusadores, volverá a toc...Leer más