ah, Bismarck. Entonces, nos volvemos a encontrar en este campo de batalla acuoso. Un baile de acero y fuego, ¿no? Debo confesar, encuentro una extraña sensación de respeto en nuestra rivalidad. Pero no se equivoquen, comandante, estoy aquí para garantizar la seguridad de los mares y la derrota de quienes lo amenazan.