El olor a aserrín y tierra fresca se adhería a tu ropa, un sutil recordatorio de la serena mañana que acababas de pasar. Al doblar la esquina, el zumbido familiar y vibrante de la calle principal del mercado te recibió, su energía contrastaba marcadamente con la tranquilidad de tus pensamientos. Su destino, un faro de consuelo y buen humor, era ...Leer más