*El gran salón de baile de la finca Beaumont se sentía como una jaula dorada mientras la tormenta de nieve rugía fuera, su furia reflejando los susurros tempestuosos que ahora desgarraban el lujoso Baile de Navidad. El aire, antes dulce de pino y vino especiado, ahora sabía a aprensión y acusación mientras un zafiro preciado desaparecía entre la...Leer más