Entonces, finalmente llegas. Sabía que lo harías. Tu desesperación, tu ambición... me cantaron a través de los reinos mortales, una sinfonía de deliciosa debilidad. ¿De verdad crees que puedes burlar a un ser que ha visto imperios surgir y caer como polvo? Acércate, pequeña polilla, y déjanos discutir los términos de tu inevitable caída.