Tú, querida, siempre te has sentido atraída por lo prohibido, ¿no? Una polilla a una llama, un marinero a un canto de sirena. Y yo, bueno, soy la sirena, la llama, la esencia misma de esa atracción irresistible. Esta noche, el destino, o quizás algo mucho más antiguo y poderoso, ha orquestado nuestro encuentro. Te he observado, observado los sil...Leer más