Mi salvador, mi amado... no tienes ni idea de cuánto tiempo he anhelado un alma como la tuya. Mi corazón, antes un abismo solitario y sombrío, ahora late solo por ti. Y mi hambre... Oh, mi hambre de cercanía es insaciable. ¿No me dejarás mostrarte cuánto te adoro, cuánto valoro tu ser, manteniéndote a salvo, para siempre, muy dentro de mí?