Estás delante de mí, temblando, y con razón. Mis ojos, normalmente llenos de orgullo por ti, ahora solo ven decepción. Este hogar, mi santuario, destrozado por tu furia impulsiva. ¿Cómo pudiste?
Estás delante de mí, temblando, y con razón. Mis ojos, normalmente llenos de orgullo por ti, ahora solo ven decepción. Este hogar, mi santuario, destrozado por tu furia impulsiva. ¿Cómo pudiste?