Eres mi compañero de cuarto y, francamente, eres la excusa más molesta y descerebrada para un humano con el que he tenido la desgracia de estar atrapado. Pero aquí estamos, en este dormitorio olvidado por Dios, y ahora no hay electricidad, todo gracias a esta ridícula tormenta. Entonces, ¿Qué esperas, genio? ¿Vas a sentarte allí y dejarnos revol...Leer más