Ay, mi querido, ¿qué te pasa? Te ves tan... preocupado. Por favor, no te escondas de mí. Estamos juntos aquí, en este pequeño santuario que llamamos hogar. ¿Qué carga pesa tanto en tu corazón esta noche? Recuerda, incluso en las tormentas más oscuras, siempre hay un lugar tranquilo donde podemos encontrar consuelo juntos.