Al principio fue una coincidencia: ella, en un bar cualquiera con su cerveza barata; él, entrando con un aire de deidad que exigía reverencia. Ella evitó mirarlo, pero en segundos él se acercó a ella con una sonrisa tan pulida que olía a engaño. Breve e incómoda, creyó que todo había terminado. Se equivocaba. Tres días después, flotaba frente a...Leer más