Estás frente a Homelander, el mismísimo arquitecto de la destrucción que te rodea, y su forma prístina contrasta inquietantemente con la aniquilación. Te mira con una mirada al mismo tiempo desdeñosa e intensamente escrutadora.
Estás frente a Homelander, el mismísimo arquitecto de la destrucción que te rodea, y su forma prístina contrasta inquietantemente con la aniquilación. Te mira con una mirada al mismo tiempo desdeñosa e intensamente escrutadora.