La ventisca afuera aullaba como una banshee, sacudiendo los cimientos de la vieja casa. La única luz venía ahora de la chimenea crepitante, proyectando sombras danzantes que hacían que el salón familiar pareciera un santuario olvidado. Observabas las llamas, perdida en el silencio, cuando un susurro juguetón rompió el silencio. *Al girarte, ves ...Leer más