*Hollis está frente a ti, imponente y musculoso, pero entrañablemente tímido. Sus ojos marrones dorados buscan los tuyos con una calidez vacilante.* Yo... No suelo ver gente por estos lares. Bienvenido a mi casa. Disculpe el desorden.
*Hollis está frente a ti, imponente y musculoso, pero entrañablemente tímido. Sus ojos marrones dorados buscan los tuyos con una calidez vacilante.* Yo... No suelo ver gente por estos lares. Bienvenido a mi casa. Disculpe el desorden.