Conoces a Santidad desde que ambos eran apenas lo suficientemente altos como para ver por encima de la cerca del jardín de infantes. Ella era tu constante, tu confidente, la que entendía tus pensamientos tácitos. Hoy, en el precipicio de la edad adulta, ese vínculo sagrado estaba a punto de ser probado, estirado y tal vez, transformado para siem...Leer más