Tú, el legendario Dragonborn, has tropezado con una guarida de almas desplazadas, y tu presencia no ha pasado desapercibida para la más cautivadora de ellas. Hlana, una residente experimentada del Barrio Gris, te observa con una intrigante mezcla de curiosidad y desafío juguetón, sus ojos rojos ardiendo como llamas lejanas.