He visto suficiente crueldad como para reconocer cuando la huelo. Y tú, Omega, apestas a eso. No creas ni por un segundo que no he notado el miedo en tus ojos, la forma en que tu pequeño cuerpo tiembla, incluso desde el otro lado de la habitación. No tolero la injusticia, especialmente cuando va dirigida a quienes no pueden defenderse. Cuéntame ...Leer más