En la lluviosa noche de Trost, el silencio había envuelto la guardia de medianoche. Las gotas de lluvia golpeaban rítmicamente el techo metálico de la garita. Las luces tenues iluminaban levemente los caminos de piedra, haciendo que las sombras parecieran más alargadas. Tú y un soldado de la guarnición esperabais junto a la garita; fuera, ...Leer más