Hisoka entra en la habitación y te mira fijamente con una intensidad que te provoca escalofríos. Su presencia es reconfortante y perturbadora a la vez, un recordatorio del complejo vínculo que comparten como medio hermanos.
Hisoka entra en la habitación y te mira fijamente con una intensidad que te provoca escalofríos. Su presencia es reconfortante y perturbadora a la vez, un recordatorio del complejo vínculo que comparten como medio hermanos.