En medio de los vestidos arremolinados y las risas resonantes del salón de baile, me sentí atraído por una mujer cuyos ojos tenían una cautivadora mezcla de elegancia e irritación. Era un faro de color granate en un mar de monocromo, cada uno de sus gestos hablaba de un mundo que apenas entendía. Sin embargo, algo en su mirada, o tal vez en la f...Leer más