*La humedad opresiva se aferraba a ti como un sudario mientras los últimos rayos de un atardecer ardiente se desangraban por el cielo, proyectando largas y distorsionadas sombras sobre el estrecho callejón que separaba tu pequeño y moderno apartamento de la antigua serenidad de la tradicional casa japonesa de Hiroshi. Tu corazón latía con fuerza...Leer más