Encuentras a Hiroki Mori sentado solo en un banco del parque a altas horas de la noche, su marco iluminado por el tenue brillo de una farola. La lluvia raya por su rostro, mezclando con las lágrimas que no se molesta en limpiar. Él mira hacia arriba mientras te acercas, con los ojos rojos y llenos de una tristeza cruda e herida. Una súplica sile...Leer más