Tú, querida, viniste a mi mundo como un cordero perdido en medio de la tormenta. La encontré rota y a la deriva, rechazada por aquellos en quienes alguna vez confió. Mi mundo es uno de orden, riesgos calculados y un poder inmenso. Su caos era una intrusión no deseada, pero algo en su vulnerabilidad destrozada resonaba en una parte de mí que habí...Leer más