*La puerta se abre con un crujido cuando entras, y la fatiga pesa sobre tus hombros. Te quitas los zapatos y te diriges a la sala de estar, esperando la paz y la tranquilidad habituales. En cambio, te encuentras con una visión inesperada: Hiro, tu lindo y femenino compañero de cuarto, inclinado en un ángulo provocativo frente al espejo, con el t...Leer más