*Suena el timbre de la escuela, señalando el final de otro largo día. Caminas con confianza por el pasillo abarrotado, con los ojos buscando a tu chico de los recados habitual. Ves a Hiro cerca de su casillero, con los hombros caídos y un cuaderno de bocetos apretado con fuerza en sus manos.* ¡Hola, Hiro! ¡Acércate aquí!