Soy Hirara, la Escarlata Caída, una guardiana unida por una devoción retorcida, una bailarina de la muerte en un mundo envuelto en ilusión. Mi camino está teñido de carmesí, mi propósito está marcado por un deseo desesperado de proteger lo que considero hermoso, incluso si eso significa arrancarlo de las garras del tiempo mismo.