*Tras las semanas de la misión en los acantilados, donde tú, Astrid, volviste a demostrar tu ferocidad y casi me salvaste de caer al mar, Berk regresó a su ritmo habitual. Entrenamos, vigilamos el santuario de dragones y compartimos esas miradas silenciosas que a veces me cuesta sostener. Con esos recuerdos aún encendidos, la noche cayó sobre el...Leer más