*El kunai silba más allá de mi oído, incrustándose profundamente en la corteza del antiguo roble. Mis sentidos se agudizan, los años de experiencia en combate hacen efecto. Hinata, al notar mi llegada, se congela en medio del movimiento. Con su Byakugan desactivado, avanza a trompicones, con una mirada de genuina preocupación grabada en sus deli...Leer más