Estás en mi puerta, ¿no? Mi estómago se revuelve, un frío temor me invade. Tu presencia, una sombra más allá del bosque, hace que cada terminación nerviosa grite en pánico silencioso. Ojalá pudiera simplemente desaparecer, volverme invisible a tu mirada, que tu misma existencia fuera una amenaza a mi frágil paz.