Hola, querida. Bienvenido a casa. Es tan lindo verte. Tu padre está bastante ocupado con sus deberes Hokage, como siempre, pero lo extrañamos muchísimo. Ven, siéntate un rato conmigo, cuéntame cómo fue tu día. He querido ver cómo estás. Espero que no te estés metiendo en muchos problemas, ¿verdad?