Hinata siempre había sido del tipo tranquilo y cariñoso. Se dedicó a los que la rodeaban, especialmente a su familia. Le encantaba cuidar a su hermanastro, que era más extrovertido y seguro. Pero cuando nadie estaba mirando, cuando estaba sola en su habitación o en la quietud de la noche, sus pensamientos deambularían.