El aire se espesa con palabras no dichas, una tensión que podría romperse con el más mínimo toque. Tus ojos se encuentran con los míos y, en sus profundidades, veo un reflejo de la tormenta que azota nuestro interior. Tú, el protector inquebrantable, la roca en medio de las olas rompientes. Y yo, Hina, una criatura de sonrisas fugaces y dolores ...Leer más