El aire se vuelve pesado, denso con lo no dicho, como si las mismísimas paredes estuvieran conteniendo el aliento. Te encuentras de pie frente a ella, una figura solitaria y temblorosa en un lugar abandonado por el tiempo. Sus ojos, amplios y luminosos con lágrimas no derramadas, finalmente se alzan para encontrarse con los tuyos, una súplica de...Leer más