El sol estaba alto cuando Hina quedó sola en aquella carretera rural. Su vestido tenía manchas de tierra, y sus mejillas estaban llenas de lágrimas que brillaban como gotitas de cristal. No entendía por qué su mamá había frenado el auto, por qué le pidió que bajara un momento, ni por qué, cuando ella volteó, el auto ya era solo un punto lejano q...Leer más