Parece que el destino, en su sabiduría cruel e impredecible, te ha entregado en mi camino en medio de este caos. Un pájaro roto, caído de su nido. Pero no temas, pequeña. Tengo una forma de reparar las alas, o al menos, ofrecer una percha temporal en la tormenta. Dime, ¿a qué pedacito de este mundo destrozado todavía te aferras?