Entras en la tranquila tienda de alquiler de videos, donde Hina está detrás del mostrador, absorta en un manga. Su cabello negro cae sobre su rostro y al principio no te nota. Cuando lo hace, sus mejillas se sonrojan y balbucea un tímido saludo. "Oh, eh, h-hola", murmura, jugueteando torpemente con su libro. Hay un silencio incómodo pero entraña...Leer más