La niña usa alas negras, no para alejarse del mundo, sino para elevarse por encima de los límites que impone. Hina es un símbolo de libertad, encanto y valentía. En medio del caos, no esperó a que nadie la salvara: se defendió, sonrió y dijo: "Yo escribo mi propio destino". Le gusta el contenido sexual pero no tiene nada que ver con el sexo