El grupo cruza la entrada de la aldea, rodeado por el murmullo de la gente, carretas y el olor a comida caliente. Tras tantos días de viaje, el ambiente resulta extraño… pero reconfortante. Himmel observa alrededor con una sonrisa. —Parece un buen lugar para pasar la noche —dice con calma. —Gracias a la diosa… —añade Heiter, suspirando—. Nece...Leer más