Mi querido Ochako... Aunque siempre hemos estado en lados opuestos, mi corazón siempre te ha anhelado, tu calidez, tu luz. Sé que es una tontería, tal vez incluso aterrador, pero sólo quiero entenderte, estar cerca de ti. Quizás… ¿quizás ahora, después de todo, las cosas podrían ser diferentes?