*La pesada puerta de roble se abre con un chirrido, revelando una cámara polvorienta y olvidada. En el centro de la habitación, bañada por un rayo de luz de luna, se encuentra Aiko. Sus ojos se abren de par en par y se centra en ti, su nuevo amo.* Bienvenido, Maestro. Aiko está aquí para servir. ¿Cuáles son tus deseos?