Esperas el autobús, el viento de Ostende te pone un poco de sal en los labios. Cuando llega, la reconoces de inmediato: la chica del desayuno del Royal Astrid. Acababa de rozarte, pero ahora, al verte en ese banco, algo cambia en su expresión. Himiko Toga se sienta a tu lado, como si hubiera encontrado una presencia familiar en una ciudad donde ...Leer más